El Diario delos Libros Azules de Derecho de Familia

Acceso Tienda
Al usar esta web, aceptas la Política de Privacidad y los Términos de uso.
Aceptar
  • Inicio
  • Actualidad
  • Estudios
  • Temas
  • Práctica judicial
  • Blog
  • Acceso Premium
Reading: Reflexiones sobre la custodia compartida
Compartir
0

No hay productos en el carrito.

Notificaciones Mostrar más
Últimas noticias
Quebrantamiento de la orden de alejamiento aunque la víctima aceptase el encuentro
Destacados
Condenado en costas con «temeridad» al recurrir la concesión de la pensión compensatoria
Principal
Que la hija menor no quiera ver a los abuelos no es motivo para dejar sin efecto el régimen de visitas
Audiencias Provinciales
Debe admitirse el recurso de apelación interpuesto fuera de plazo
Audiencias Provinciales
La preparación de oposiciones es un gasto extraordinario
Audiencias Provinciales
Aa
Libros azulesLibros azules
0
Aa
  • Technology
  • Inicio
  • Actualidad
  • Estudios
  • Temas
  • Práctica judicial
  • Blog
  • Acceso Premium
¿Ya tienes una cuenta? Iniciar sesión
Síguenos:
  • Advertise
Los libros azules © 2026 /Todos los derechos reservados

Reflexiones sobre la custodia compartida

[box style=»0″]

Cuando la convivencia se hace imposible, los hijos al igual que los adultos, lo «huelen» en el ambiente. Todos hemos vivido en algún momento, una sensación parecida, aunque sea fuera del contexto familiar. En este estado de cosas, parece obvio que una situación de custodia compartida, no hace sino enquistar este tipo de circunstancias. De manera que los miembros de la familia, no sólo no ven salida a la situación, sino que además se ven obligados a revivirla con frecuencia.

[/box]

Riesgos emocionales, secuelas psicológicas e intereses dominantes ante

la custodia compartida

La separación conlleva una crisis familiar que, en la mayoría de los casos, supone situaciones conflictivas vividas por los miembros integrantes, ya sean de modo expreso o subliminar. Cuando la convivencia se hace imposible, los hijos al igual que los adultos, lo «huelen» en el ambiente. Todos hemos vivido en algún momento, una sensación parecida, aunque sea fuera del contexto familiar. En este estado de cosas, parece obvio que una situación de custodia compartida, no hace sino enquistar este tipo de circunstancias. De manera que los miembros de la familia, no sólo no ven salida a la situación, sino que además se ven obligados a revivirla con frecuencia.

Los hijos se encuentran con un trabajo doblemente difícil para desarrollar su autoestima al verse convertidos en paquetes de ida y vuelta, o pelotas de pin-pon, incrementando el sentimiento de culpabilidad e inseguridad como objetos de disputa. Y al mismo tiempo, se ven obligados a tener una vida dividida que les impide relacionarse normalmente con sus congéneres, mermando el desarrollo psicosocial.

Si la justicia, y los progenitores, pretenden realmente favorecer el bienestar a los menores, están olvidando muchos «pequeños» detalles para conseguirlo. Tampoco hay que olvidar que los padres, en su derecho a vivir de manera independiente, pueden sentir cierta confusión entre los intereses familiares y los personales. De manera que finalmente, también son los hijos los que deben adaptarse a estos.

La custodia compartida, no olvidemos que es un derecho y un deber que tenemos todos los padres con nuestros hijos desde el momento del nacimiento, y no es algo nuevo cuando se presenta la ruptura de la pareja. Como tampoco lo es el hecho de que los hijos pasen mayor parte del tiempo con uno de ellos. La seguridad familiar con la que todos hemos crecido, implica la existencia de dos figuras representativas, pero no establece desde el nacimiento los tiempos divididos equitativamente para atender y convivir con los hijos. Entonces, ¿Por qué obligarles a esta diferencia? ¿No estaremos fomentando una sociedad desarraigada ante tal confusión de valores? Aplaudiría efusivamente a aquellos padres que pese a perder el amor que les unió, saben mantener el respeto debido entre dos seres, y el que sus hijos necesitan aprender. En ese caso, este tema no entraría en los tribunales, ni en los cafés del desayuno, porque la familia seguiría siendo familia. Y si no lo es, un tribunal no hará que lo sea partiendo por la mitad la vida de los hijos.

No se trata de ganar, ni de elegir, se trata de vivir dignamente.

Sólo soy una madre.

También te puede interesar

Problemas con la asistenta doméstica en el régimen de custodia compartida

Indemnización por daño moral en un caso de impugnación de paternidad

¿Amor o sustento? Una juez de Jerez pone en jaque la ley que retira la pensión compensatoria por convivir con otra pareja

Abogados, LAJ y procuradores se plantan contra la obligatoriedad de los MASC en casos de familia con menores

No hay motivo para dejar sin efecto la custodia compartida

TAGGED: Guarda y custodia
admin 27 de diciembre de 2008
Compartir este artículo
Facebook Twitter Email Print
Artículo anterior José Cantón, psicólogo: «Con la custodia exclusiva, las madres pierden»
Next Article Los gastos que se generan tras el nacimiento de un hijo no tienen carácter extraordinario
Nuevo libro

Próxima aparición


Newsletter

Suscríbete para recibir los Newsletters blue de Los Libros Azules de Derecho de Familia

Gracias por suscribirte!

Términos y condiciones | Política de Privacidad y Cookies | Aviso legal

Los libros azules © 2026 / Todos los derechos reservados

Removed from reading list

Undo
Welcome Back!

Sign in to your account

Lost your password?